13/08/2019


Causa Casco - Mazzoni: concluyó la etapa de testimoniales y los alegatos inician el martes próximo


El último testigo en el juicio oral por crímenes de lesa humanidad Mazzoni – Casco fue un ex penitenciario de U7, convocado por la defensa que brindó una serie de detalles sobre el funcionamiento interno del servicio penitenciario.

Con la declaración del ex guardia cárcel de U7 Fabián Ramón Smith concluyó la etapa de testimoniales en el juicio oral por crímenes de lesa humanidad Mazzoni – Casco, durante la mañana de este martes. La causa pasó a cuarto intermedio hasta el martes 20 a las 9 h, oportunidad en la cual la parte acusadora presentará su alegato. Luego de ello el proceso continuará el miércoles 21, con el alegato defensor.

Esta causa es la primera en su tipo en Chaco con acusados civiles, figuran como imputados el ex funcionario judicial Roberto Mazzoni y el ex guardia cárcel de U7 Pablo Casco, el primero por su colaboración con el dispositivo de secuestros y torturas a militantes en la década del setenta, y Casco por torturas y tormentos agravados a dos detenidos.

En la audiencia de la fecha, que comenzó con un retraso de casi una hora, el ex penitenciario Fabián Ramón Smith prestó declaración ante el tribunal y las partes y brindó una serie de detalles respecto de lo que pudo conocer durante su paso por la cárcel U7 entre 1972 y 1981 como inspector primero y jefe de turno luego en la División de Seguridad del citado penal, hasta su traslado a Neuquén.

El único imputado presente en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal de Resistencia  fue el ex secretario y luego fiscal Domingo Roberto Mazzoni, que permaneció cabizbajo flanqueado por la defensora de parte y la defensa oficial. Casco fue exonerado de asistir al debate.  

SMITH, LA GUARDIA LEGAL

El testigo, que en la actualidad es abogado y fue convocado por la defensa de parte que ejerce la dra. Olga Mongeló en representación de Pablo Casco, remarcó en varias oportunidades que su relación con el acusado, quién también fue jefe de turno, fue muy acotada a los momentos en los cuales se realizaban los respectivos relevos de guardia.

Contó que sus funciones consistían en tareas de control y fiscalización con entradas a las  a las 5 y 15 de la mañana y turnos de 12 por 36. Había dos sectores, un espacio común y el de las celdas.  Había un puesto de control en el que se anotaba el ingreso de personal y la cantidad de presentes y ausentes, así como las funciones realizadas.

La defensora Mongeló le pidió que explique cómo se realizaban los movimientos de internos al solicitar los traslados desde el Juzgado Federal. "Todo el movimiento lo hacía el personal de requisa. Nosotros estábamos simplemente expectantes", respondió el testigo. Consultado sobre los manejos de Casco con los internos Smith comentó; “No le puedo decir qué hacía Casco, le digo que hacía yo, no tenía contacto con él, sólo los 5 minutos que llevaba el relevo, en el mes, dos o tres veces, eran cuatro los turnos”.

Cabe remarcar que la totalidad de los sobrevivientes que pasaron por la U7 en calidad de presos políticos relataron el trato inhumano de Casco, impulsor de un régimen de maltratos físicos y hostigamiento permanente. Asimismo los ex detenidos recuerdan el contraste entre la guardia de Casco y la del propio Smith, un oficial joven que llevaba adelante las tareas de vigilancia y control de un modo profesional.

A su turno el fiscal Federal Federico Carniel, inquirió al ex penitenciario respecto la diferencias de régimen entre detenidos por razones políticas y los llamados presos comunes.  Luego de un silencio y cierto titubeo, el testigo comentó que “Estaban alojados en pabellones diferentes, y el régimen lógico que era distinto. Los detenidos políticos tenían los recreos y nada más, no tenían talleres como los presos comunes”. ¿Esa era la única diferencia? , insistió el fiscal. Sobrevino otro silencio. “Lo que pasa es que los comunes tenían más movimientos. Se los necesitaba para la fajina  en los pasillos. Era otro el tratamiento” indicó Smith. Al pedido de un comentario sobre algún tipo de “recomendaciones en el trato de internos” por parte de la superioridad y del régimen de sanciones respondió; “Éramos oficiales jóvenes. Cada jefe de turno actuaba de una manera” y señaló no haber  recibido directivas de ningún tipo más allá de las corrientes de trato con la población carcelaria ni recordar sanciones específicas. “No me acuerdo mucho, había una  generalidad. Nunca tuve problemas, todo lo contrario”.

Cerca del final de su declaración uno de los integrantes del tribunal, el juez Eduardo Belforte le preguntó si alguna vez percibió algún tipo de maltrato. “No, para nada, en mi guardia no. No puedo hablar por la guardia de los demás” dijo Smith. El magistrado le consultó entonces si alguna vez escuchó algo al respecto. “Por ahí, a lo mejor, escuché, pero no le daba mucho artículo a lo que no pudiera ver, me manejaba con lo que veía yo” respondió.

CASCO

Cabe destacar que según los testimonios en el juicio y durante la etapa de instrucción Casco resaltaba entre los demás oficiales penitenciarios por su crueldad. “Siempre tenía una excusa para pegar o sancionar a los detenidos” graficó Carlos Aranda en una declaración que forma parte del requerimiento fiscal de elevación a juicio. En una oportunidad Casco dispuso que Aranda cumpliera un castigo de treinta días en un pabellón destinado al efecto, donde permaneció desnudo, con mínima ración de comida y obligado a bañarse con agua helada dos veces por día en pleno invierno. En la audiencia del día 6 de agosto, los ex detenidos Hugo Dedieu y Dante Peinó comentaron el duro régimen carcelario que sufrieron.

“Casco se ocupaba personalmente de aparecer y amedrentar. Los otros jefes aparecían en muy pocas ocasiones, y cuando lo hacían no eran amables, pero observaban mínimas normas de urbanidad. Casco en cambio estaba permanentemente con actitudes denigratorias como decirnos “ahora van a saber lo que es quebrarse” afirmó Dedieu. “Por su parte, Dante Peinó sostuvo que la comida en la U7 era escasa, y se servía de tal modo que siempre había reclusos que se quedaban sin comer, y que llegó a pesar 47 kilos. También resaltó “las condiciones de vida horribles, había casos de hongos, sarna, y órdenes confusas pero que si no las cumplíamos provocaban castigos muy duros”. Además, recordó; “una noche casi me muero de sed, no nos habían dado agua en todo el día y acostado en mi celda escuchaba como goteaba una canilla. Pero no podía pedir porque nos castigaban”.

TRIBUNAL Y PARTES

Los magistrados Juan Manuel Iglesias (presidente), Selva Angélica Spessot de la Cámara Federal de Apelaciones de Corrientes y Eduardo Ariel Belforte, del Tribunal Oral de Formosa integran el tribunal que lleva adelante el juicio. El defensor oficial Juan Manuel Costilla representa a Mazzoni y la dra. Olga Mongeló  hace lo propio con César Casco. Los fiscales Carlos Amad, Federico Carniel, Horacio Rodríguez y Diego Vigay cursan la acusación del Ministerio Público Federal. La querella de la Secretaría de DDHH es realizada por Paulo Pereyra y por parte de la Secretaría de la Nación Manuel Brest Enjuanes.

Fuente: Comisión Provincial por la Memoria 


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